Si hay un tema que me ha apasionado siempre es el de los SUEÑOS. No sabía por qué razón, pero a partir de los 7 años comencé a escribirlos. Sueños lúcidos en los que viajaba por submundos terribles y lugares maravillosos. En aquel entonces desconocía lo que más adelante vería con una claridad pasmosa. En aquellos sueños aparecían personas que me pedían ayuda y yo se la proporcionaba, guiándolas a unas puertas dimensionales que aparecían en los lugares más insospechados. De aquellos sueños – viajes astrales entonces escribí «Laberintos». Aún conservo aquellos cuentos en los que narraba las peripecias y experiencias de aquellos encuentros. Con 7 años, mis 4 Seres de Luz, mis Guías, se me presentaron y tuve la experiencia más extraordinaria hasta hoy día. Allí me dejaron claro que nunca podrían hacerme daño aquellas sombras negras que rondaban por mi casa durante todo el día y desde entonces fueron guiándome por los caminos más adecuados para mi mejor aprendizaje. Pues a lo que iba, anoche en uno de mis sueños lúcidos, me encontré con un señor mayor, uno de mis guías supongo, que entabló una conversación conmigo sobre todos vosotros. Me alegro mucho todo lo que me dijo, de lo mucho que ibais a ayudar y de tantas otras personas que llegarían.
Quiero animaros para que sigáis vuestro acertado camino. Como me decía él anoche: No hay mayor aventura en esta vida que el camino que habéis tomado, debéis estar súmamente felices por ello. La vida no es nada fácil, pero tenéis que verla desde fuera de vuestro ego para advertir su verdadera naturaleza; sólo así veréis con claridad el misterios de todas las cosas.